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FANNIE LOWENSTEIN: LA HUÉSPED QUE VIVIÓ CASI 4 DÉCADAS EN THE PLAZA HOTEL

@GraziaMéxico    13 septiembre, 2016


Incómoda para muchos y fascinante para el resto, pero definitivamente una leyenda que habitó otra leyenda.

The Plaza Hotel no era el sueño hecho realidad de “Mi Pobre Angelito”, sólo porque sí. El lujo que se respira desde la fachada hasta cada uno de los rincones de su edificio, lo volvió una de las atracciones principales de aquellos viajeros que buscan tener una experiencia de primera, a su visita a la gran manzana.

Fue esto precisamente, lo que atrajo a Fannie y Leo Lowenstein en 1958, cuando en medio de una crisis financiera, un grupo de hoteles neoyorquinos ofreció el servicio de renta mensual. Dado el reconocimiento de The Plaza, te resultará increíble el precio que la pareja pagó –incluso después de la muerte de él– durante poco más de 30 años: $500 dólares al mes.

La modernidad alcanzó a este sitio emblema cuando Donald Trump lo adquirió y naturalmente, la posibilidad de quedarse en la calle no le pareció para nada gracioso a la dama. Sus constantes quejas sobre el mínimo desperfecto, le valieron el apodo de “Eloise infernal” (Eloise from Hell) y fueron los pretextos que utilizó hasta la administración anterior a la del magnate, para mantener esa cuota fija.

 

"You follow me to the south side of Central Park, in front of the Plaza…” – June 24, The Great Gatsby (cont'd)

A photo posted by The Plaza Hotel (@theplazahotel) on

 

Pero, ¿qué hace un persuasivo personaje como Trump para calmar las aguas? Ofrecerle un departamento tres veces más grande que el que tenía, completamente amueblado ¡y gratis!

Considerada por él como su “mayor problema”, los requerimientos que le fueron impuestos a la octogenaria –como hacer check-out diario, al igual que al resto de los huéspedes– además de argumentar que la pintura de su cuarto era tóxica, acabaron por “ahuyentarla” de su preciado hogar. En 1992, Fannie falleció siendo inquilina del Park Lane Hotel en donde naturalmente, no contaba con los beneficios de su antigua casa.

 

Dejar tu huella bien plantada en uno de los puntos de referencia de la ciudad que nunca duerme, no es algo que se tome a la ligera y en el caso de Fannie –sea por su buena o mala conducta– su estilo de vida extravagante la convirtió en una verdadera leyenda.

 

*Historia tomada de Vice.